Más de 635 millones de estudiantes continúan afectados por el cierre total o parcial de las escuelas. A medida que la pandemia de Covid-19 se acerca a la marca de los dos años, el Fondo Internacional de Emergencia de las Naciones Unidas para la Infancia – en inglés (United Nations International Children's Emergency Fund) – UNICEF, compartió los últimos datos disponibles sobre el impacto de la pandemia en el aprendizaje de los niños en el mundo.
“En marzo, marcaremos dos años de interrupciones en la educación global relacionadas con la covid-19. Resumidamente, estamos ante una pérdida casi irreversible para la escolaridad de los niños”, dijo Robert Jenkins, jefe global de Educación del UNICEF. “Aunque es fundamental retomar las clases presenciales, solo reabrir las escuelas no es suficiente. Los estudiantes necesitan apoyo intensivo para recuperar la educación perdida. Las escuelas también deben ir más allá de ser lugares de aprendizaje para reconstruir la salud mental y física de los niños, el desarrollo social y la nutrición”.
Para la neumóloga y especialista en Medicina del Sueño, Jessica Polese, el regreso a las clases es un tema que ya se ha discutido bastante y con el avance de la vacunación en niños ya a principios de este año, es el momento sí, del regreso de los niños a la convivencia social y educativa. “Hay un perjuicio cognitivo y comportamental que son consecuencia de la pandemia entre niños y jóvenes”, explica la médica.
De acuerdo con UNICEF, un creciente cuerpo de evidencias muestra que el Covid-19 causó altas tasas de ansiedad y depresión entre niños y jóvenes, con algunos estudios descubriendo que las niñas, adolescentes y personas que viven en áreas rurales son más propensas a experimentar estos problemas. Ante estos factores, la neumóloga destaca que es necesario vacunar a los niños y completar el esquema de vacunación de adolescentes y jóvenes para que regresen con seguridad a las escuelas. “No es necesario un alboroto por la presencia de nuevas variantes del Covid y de gripes, las vacunas están ahí para la debida protección”, aclara. “Necesitamos estar atentos a este período que pasaron en enseñanza remota y que tanto afectaron el aprendizaje, además de la rutina”, puntualiza.
En relación al sueño, varias investigaciones han demostrado que dormir hasta más tarde mejoró índices de salud de diversos jóvenes. “También percibimos cuántos de ellos perdieron la rutina de sueño adecuada, sin actividades externas, sin el gasto de energía correcto durante el confinamiento, que causaron ansiedad e incluso depresión”, explica Jessica.
Así, si llegamos a un punto de un esquema de vacunación completo y de investigaciones constantes para opciones de medicamentos, entre otros, tenemos que enfrentar las variantes, y volver a una rutina, ya que la propia Organización Mundial de la Salud, en una reciente declaración, dijo que “habrá inmunidad general por algunas semanas o meses, debido a la vacuna y por personas que quedarán inmunes debido a la infección”.

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