El diagnóstico correcto ayuda a recuperar la vida escolar del alumno y a protegerlo de consecuencias mayores como el acoso escolar y la baja autoestima
Durante el período escolar, es común que niños y adolescentes presenten dificultades en una o en otra materia en algún momento. Sin embargo, durante este proceso, es fundamental que padres y educadores estén atentos y sigan los desarrollos de estos obstáculos que llevan a calificaciones bajas, ya que pueden tener dos causas: trastorno o dificultad de aprendizaje. A pesar de lo que muchos piensan, trastorno y dificultad de aprendizaje presentan conceptos distintos y saber identificar algunas características iniciales es fundamental a la hora de buscar un especialista para tratar correctamente estos trastornos. La pedagoga especialista en trastornos infantiles, Cláudia Laet, explica que la dificultad de aprendizaje no es algo orgánico, es decir, es una condición causada por factores externos e influencias del entorno como cuestiones emocionales, familiares e incluso alimentarias. Por otro lado, el trastorno de aprendizaje se refiere a deficiencias sensoriales e intelectuales que afectan la absorción de contenido, el procesamiento de información y la atención en el momento del aprendizaje, caracterizando dificultades en el uso de la escritura, lectura, cálculo y razonamiento, por ejemplo. [caption id="attachment_33458" align="aligncenter" width="300"]
Claudia Laet pedagoga especialista en trastornos infantiles
Entre los principales trastornos de aprendizaje, la especialista destaca:
TDAH (Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad) – trastorno neurobiológico crónico caracterizado por desatención, ansiedad e inquietud, que afecta del 3% al 5% de los niños en edad escolar.
Dislexia – trastorno genético y hereditario que compromete la capacidad de leer y escribir correctamente, manifestándose en la mayoría de los casos aún en la infancia y persistiendo en la vida adulta.
Discalculia - afecta la habilidad de un individuo para comprender y manipular números.
“Es importante enfatizar que diagnósticos correctos ayudan a salvar a alumnos con dificultades escolares, especialmente a protegerlos de consecuencias como el acoso escolar, la introversión y la baja autoestima, que pueden surgir a partir del rendimiento insatisfactorio en la escuela. La terapia pedagógica se vuelve fundamental en el proceso de tratamiento, ya que traza las directrices correctas de forma individualizada”, destaca Laet.
La especialista también resalta que técnicas como programas educativos especiales, terapia y medicación pueden contribuir a mitigar los efectos tanto de los trastornos de aprendizaje como de las dificultades. La intervención temprana, de hecho, puede ser muy eficaz en el retraso de los bloqueos, especialmente si se realiza de forma conjunta con terapeutas, educadores y familiares. “Para avanzar en este proceso, es necesario utilizar métodos de enseñanza adecuados, estímulos positivos y tratamiento psicológico o psiquiátrico, si es el caso”, explica Cláudia.
crédito de la foto principal: :PeopleImages by Istock
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