Con la llegada del verano, lo ideal es estar atento a la protección solar. El uso diario del filtro solar es indispensable, ya que la radiación ultravioleta (UV) —presente incluso en días nublados— es uno de los principales factores relacionados con el envejecimiento precoz, la aparición de manchas y el cáncer de piel.
La médica Renata Melo refuerza que el protector solar debe formar parte de la rutina de cuidados con la piel en todas las etapas de la vida y en cualquier época del año. “La radiación ultravioleta actúa diariamente sobre la piel, independientemente de las condiciones climáticas. Por eso, crear el hábito de aplicar protector solar todos los días es fundamental para minimizar los daños causados por el sol”, explica Renata.
La dermatóloga Karina Mazzini alerta que la protección solar va más allá de la estética y debe ser considerada como un cuidado de salud continuo. “El protector solar es uno de los activos más importantes de la dermatología preventiva. Protege el ADN de las células de la piel, reduce procesos inflamatorios silenciosos y ayuda a mantener la piel más saludable y equilibrada a lo largo del tiempo”, explica.
Pero, ¿cómo elegir el protector ideal? Según la médica, la mejor opción es aquella que respeta las necesidades de cada tipo de piel. Para quienes tienen piel grasa, lo más indicado son fórmulas con toque seco. Las pieles secas se benefician de productos con mayor poder hidratante. Otro punto esencial es la elección adecuada del factor de protección solar (FPS). “En el día a día, un FPS 30 suele ser suficiente para personas que no tendrán exposición solar directa. Sin embargo, quienes tienen piel más clara o estarán más tiempo al sol deben optar por un FPS más elevado”, orienta. Renata también llama la atención sobre el hecho de que el FPS no representa una protección total. “Un FPS 100 no significa protección completa, sino un nivel mayor de cobertura. Aun así, es indispensable aplicar la cantidad correcta y reaplicar el producto siempre que haya contacto con agua, como en playas o piscinas”, destaca.
Según Karina, no existe un único protector perfecto, sino el más adecuado para cada rutina. “El mejor protector solar es aquel que el paciente puede usar todos los días, en la cantidad correcta y con reaplicación. La textura, el confort y la adaptación a la rutina hacen toda la diferencia para la adherencia al uso continuo”, destaca la médica.
La especialista también recuerda que la protección solar debe ser pensada de forma global. “No sirve de nada usar un buen protector solo en el rostro y descuidar áreas como el cuello, el escote y las manos, que también sufren con la radiación y delatan el envejecimiento de la piel”, alerta Karina.
Además de la exposición al sol, la médica Renata alerta sobre otro factor cada vez más presente en la rutina: el uso excesivo de pantallas. “La exposición constante a la luz emitida por computadoras, celulares y otros dispositivos electrónicos puede intensificar manchas y acelerar el envejecimiento de la piel. Por eso, el protector solar también es un importante aliado en la protección diaria, incluso en ambientes cerrados”, concluye.
Karina complementa que, hoy en día, la protección solar es indispensable incluso fuera del ambiente externo. “La piel está expuesta diariamente a la radiación visible y a la luz azul de las pantallas, que contribuyen a manchas y alteraciones de textura. El uso diario del protector es una de las formas más efectivas de preservar la calidad de la piel a largo plazo”.

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