El Proyecto de Ley 3266/26 hace obligatoria la oferta de pruebas rápidas de glucosa —el examen en la punta del dedo— durante los controles de tránsito. La medida busca evitar que alteraciones en el azúcar en sangre sean confundidas con embriaguez, ahorrando al conductor sanciones indebidas y ayudando a los agentes a identificar emergencias médicas.
La prueba podrá ser ofrecida cuando el alcoholímetro indique ingesta de alcohol y el conductor niegue el consumo o cuando haya señales que puedan indicar alteración de la glucemia. La propuesta está en análisis en la Cámara de Diputados.
Según el texto, el uso del dispositivo dependerá del consentimiento del conductor.
El autor de la propuesta, el diputado Josivaldo JP (União-MA), afirmó que la medida no sustituye los procedimientos legales de fiscalización de alcohol y otras sustancias, sino que funciona como herramienta complementaria.
“Añade una herramienta de apoyo a la preservación de la vida, de la salud y de la dignidad de los conductores”, reforzó en su justificación.
Capacitación de los agentes
Además de aprender a utilizar los aparatos, los agentes deberán ser capacitados para reconocer señales de alteraciones en los niveles de glucosa y adoptar procedimientos para atención médica.
El proyecto considera la información obtenida en la medición como datos personales sensibles, que deberán seguir la legislación de protección de datos.
Próximos pasos
La propuesta será analizada, de forma conclusiva, por las comisiones de Salud; de Vías y Transportes; y de Constitución, Justicia y Ciudadanía.
Para convertirse en ley, necesita ser aprobada por la Cámara y el Senado.

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