Advertencia, despido e incluso responsabilidad criminal son consecuencias para quienes deciden poner información falsa en el currículum. En la lista de perjuicios, también está la mala reputación en el mercado laboral, lo que puede ocasionar dificultades para una (re) colocación.
“Mentir en el currículum es un riesgo altísimo, peligroso y que no vale la pena correr, especialmente cuando se pretende competir por cargos estratégicos. Las mentiras o incluso los exageros pueden acarrear varias penalidades. Advertencia, despido y en algunos casos hasta delito cuando involucra falsificación de certificados y/o diplomas o incluso mencionar una institución educativa sin haber sido nunca alumno de ella”, alertó el especialista en Gestión de Personas, el Administrador Robson Brandão Neves.
El especialista, que también es consejero del Consejo Regional de Administración del Espírito Santo (CRA-ES), cree que son muchos los factores que llevan a una decisión como esta. “Muchas personas utilizan mentiras para, en su entendimiento, incrementar, sobrevalorar e incluso inflar experiencias anteriores. También hay quienes lo hacen porque llevan tiempo buscando una oportunidad; por desesperación y muchas veces en la inminencia de la desesperanza para (re) colocarse en el mercado”, explicó.
A pesar de ser una práctica común, el consejero Robson Brandão Neves alerta sobre el hecho de que es un hábito que no puede ser entendido como aceptable o normal. Según él, las empresas disponen de mecanismos para verificar la veracidad del currículum.
“Los profesionales de Recursos Humanos realizan toda una investigación. Verifican la autenticidad de documentos y certificados, consultan el consejo de clase y hacen contacto con empleadores de experiencias anteriores. Sin mencionar las visitas a la red social del candidato para conocerlo mejor y hasta comprobar o investigar, a través de su historial, alguna duda sobre la información en el currículum”, detalló el especialista.

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