En un artículo publicado en British Journal of Nutrition se relacionó la cuestión de la alimentación saludable con la salud mental.
La búsqueda de respuestas sobre la asociación del consumo excesivo de snacks y dulces con el alto índice de depresión, estrés, ansiedad y la compulsión alimentaria ha crecido, resultando en la salud psicológica y en el papel de los procesos cognitivos afectados.
Actualmente, algunos estudios exploran los alimentos pobres en nutrientes con el objetivo de destacar sus perjuicios frente a los alimentos de buena calidad, como frutas y verduras que están positivamente relacionados con el bienestar psicológico.
De acuerdo con la endocrinóloga Gisele Lorenzoni, la baja ingesta de micronutrientes, antioxidantes y fibras puede reducir la función cerebral, llevando a un deterioro de la salud psicológica. “Es probable que quienes no tienen el hábito de ingerir alimentos ricos en nutrientes estén sujetos al descontrol de neurotransmisores y vías inflamatorias”, destaca la especialista.
“De hecho, el consumo de alimentos ricos en nutrientes (no procesados), como frutas y verduras, ha sido asociado a menos problemas de salud psicológica y reducción del compromiso cognitivo”, explica la endocrina.
Para ello, es recomendable que la alimentación basada en sustancias nutritivas con alto contenido energético sea esencial y favorable, mientras que el snack salado y grasoso es negativo para nuestra salud mental. La médica resalta que después de la pandemia del Covid-19, investigaciones mostraron que en Estados Unidos los síntomas de ansiedad saltaron del 8,1% de la población al 37% y de depresión del 6,5% al 30%. En Brasil, la prevalencia de depresión y ansiedad alcanzó el 61% y 44% respectivamente, de acuerdo con el sitio de la Revista Veja Saúde. “Sabemos que una alimentación saludable es buena para el buen funcionamiento de nuestro organismo, y esto se refleja en la salud mental, sin lugar a dudas”, dice la médica.


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