“Con la pérdida de peso es común la flacidez de la piel. Además, el aspecto de ojeras más profundas, mandíbula marcada… Es como si hubieran perdido el volumen que daba soporte y juventud al rostro”, afirma.
Otro efecto observado por la médica es la caída del cabello, que puede estar relacionada con la carencia de nutrientes esenciales durante el proceso. “El organismo prioriza funciones vitales y acaba dejando de nutrir adecuadamente los cabellos. El estrés metabólico también contribuye”, explica.
Para atender a estas quejas, la Doctora Renata ha apostado por recursos modernos y eficaces, como tecnologías de punta, entre ellas el Ultraformer MPT y el premiado Oligio X, además de los bioestimuladores de colágeno, que estimulan la producción natural de la sustancia y ayudan a recuperar la firmeza de la piel. También forma parte del protocolo la toxina botulínica, indicada para suavizar arrugas y prevenir nuevas marcas de expresión. “Cada tratamiento es individualizado y considera el grado de flacidez, la edad, el estilo de vida y las expectativas de cada paciente”, destaca la médica.
Según ella, es fundamental que quienes estén utilizando Mounjaro tengan un seguimiento médico multidisciplinario, incluyendo nutricionista y un endocrinólogo. “La pérdida de peso puede ser un aliado de la autoestima, pero debe venir acompañada de cuidado con la salud de la piel y del cabello.

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