Cuando se habla de menopausia, los sofocos, los cambios de humor y las alteraciones del sueño suelen recibir la mayor parte de la atención. Pero los efectos de esta fase de la vida pueden alcanzar un área menos conocida por las mujeres, la salud de los pulmones. Investigaciones científicas indican que la transición menopáusica está asociada a una reducción más acelerada de la función pulmonar, además de la que se espera naturalmente con el avance de la edad.
Un estudio publicado en el American Journal of Respiratory and Critical Care Medicine, en 2016, siguió datos de 1.438 mujeres e identificó una pérdida más rápida de la capacidad pulmonar entre aquellas que estaban pasando por la transición menopáusica o ya habían llegado a la postmenopausia. La asociación se mantuvo incluso después de ajustes por factores como edad, peso y tabaquismo.
En el Día Mundial de la Menopausia, celebrado el 18 de octubre, la neumóloga Jéssica Polese llama la atención sobre la importancia de incluir la salud respiratoria en los cuidados de las mujeres en esta fase.
"Cuando pensamos en la menopausia, generalmente recordamos los sofocos y los cambios hormonales, pero los pulmones también merecen atención. Los cambios que ocurren en el organismo pueden influir en la función respiratoria, y esto es algo que muchas mujeres desconocen. No significa que todas tendrán problemas pulmonares, pero es importante reconocer esta relación", explica.
En la investigación, la reducción anual de la capacidad vital forzada, medida que indica el volumen de aire que una persona puede exhalar después de una inspiración profunda, fue aproximadamente 10 mililitros mayor entre mujeres en la transición menopáusica y 12,5 mililitros mayor en la postmenopausia, en comparación con aquellas que aún menstruaban regularmente.
Aunque los números parezcan pequeños, representan diferencias en la velocidad de pérdida de la función pulmonar observadas a lo largo del tiempo. Los investigadores señalan que los cambios hormonales pueden estar involucrados en este proceso, pero los mecanismos aún no se comprenden completamente.
Además, otras investigaciones identificaron una asociación entre la menopausia y la aparición de síntomas respiratorios, incluyendo asma. Un estudio longitudinal con 2.322 mujeres del norte de Europa encontró una mayor probabilidad de aparición de asma entre participantes en la transición menopáusica y en la postmenopausia, en comparación con las mujeres que aún no habían entrado en esta fase.
"Es importante que la mujer observe cambios en su propia capacidad respiratoria. Sentir falta de aire al realizar actividades que antes se hacían normalmente, presentar silbidos en el pecho o tos persistente son situaciones que necesitan evaluación. Estos síntomas no deben considerarse consecuencias naturales de la edad o de la menopausia sin una investigación", alerta Jéssica.
*Cuándo investigar la salud de los pulmones*
La especialista explica que el seguimiento debe considerar el historial de tabaquismo, la presencia de enfermedades respiratorias, la exposición a contaminantes y los síntomas presentados. Cuando sea necesario, la espirometría puede ser utilizada para evaluar la función pulmonar y ayudar en la identificación de alteraciones.
Jéssica refuerza que los resultados de los estudios no significan que la menopausia provoque enfermedades pulmonares en todas las mujeres. El mensaje principal es que la salud respiratoria también debe formar parte de la atención integral en esta fase de la vida.
"La menopausia es una etapa natural, pero eso no significa que todos los síntomas que aparecen en este período sean normales. Cuanto antes identifiquemos una alteración respiratoria, mayores son las posibilidades de orientar el tratamiento y preservar la calidad de vida", concluye.

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