El lema de la campaña es “¡Si necesitas, pide ayuda!”
Con Septiembre Amarillo - mes de concienciación y prevención del suicidio - crece la preocupación por factores que impactan directamente la salud mental, entre ellos, el sueño.
Según la Especialista en Medicina del Sueño, Jessica Polese, las noches mal dormidas pueden estar directamente asociadas a cuadros de ansiedad y depresión.
“El sueño no es solo un momento de descanso; es esencial para el equilibrio emocional y para el buen funcionamiento del cerebro. Cuando una persona enfrenta los trastornos del sueño, hay un impacto significativo en la regulación de hormonas relacionadas con el estado de ánimo y el bienestar, lo que puede aumentar el riesgo de problemas emocionales graves”, destaca la médica.
El sueño es un factor importante para la memoria y el aprendizaje, ya que una de sus funciones es la regulación de los niveles de hormonas, como la serotonina y la melatonina, que son esenciales para la regulación del estado de ánimo y el sueño. Otro papel del sueño es reorganizar y procesar la información adquirida durante el día, lo que permite una mejor retención y acceso a la información en el futuro. “Es durante el sueño que ocurren importantes mecanismos responsables del mantenimiento de la salud, como si el organismo se preparara para el día. Si esta etapa se ve perjudicada, la mente se vuelve más vulnerable a pensamientos negativos y al agotamiento psicológico.
Muchas veces, las cuestiones y condiciones emocionales reflejan directamente en el sueño y viceversa, convirtiéndose en una cadena que se repite. “Debemos abordar y tratar la calidad del sueño debido a los síntomas que pueden variar desde la orden psiconeurológica hasta síntomas físicos incapacitantes que causan sufrimiento físico y mental”, puntualiza Jessica.

Participe da conversa