Con la llegada del fin de año, el aumento del estrés causado por la presión de las festividades puede no solo agravar cuadros de dolor crónico existentes, sino también desencadenar la aparición de este problema en personas que nunca lo han enfrentado antes, ¿sabías?
“El estrés es uno de los factores desencadenantes y agravantes más comunes del dolor crónico. Durante el fin de año, con el aumento de las responsabilidades y expectativas sociales, vemos un crecimiento significativo en la cantidad de pacientes que presentan empeoramiento en sus condiciones o desarrollan nuevos dolores”, explica el neurólogo especializado en dolor crónico Ramon D'Ângelo Dias.
Según él, “cuando estamos bajo estrés, el cuerpo libera hormonas como el cortisol, que en niveles elevados por largos períodos puede sensibilizar el sistema nervioso y agravar la percepción del dolor. Este ciclo entre estrés y dolor puede convertirse en una espiral difícil de romper, especialmente si no se trata adecuadamente”, afirma.
Además, la combinación de actividades intensas y la falta de tiempo para cuidados personales, como ejercicios físicos y sueño adecuado, puede contribuir a la agotamiento físico y mental, exacerbando cuadros de dolor, especialmente en quienes ya conviven con condiciones como fibromialgia, migraña o dolores de espalda.
El médico alerta que, si el dolor persiste o se intensifica, es importante buscar ayuda especializada para evitar que se convierta en un problema más grave en el futuro.

Participe da conversa