Para alcanzar salud y calidad de vida, debemos ir más allá de una alimentación saludable, de la práctica de actividades físicas regulares, y de un sueño de calidad, es necesario mantener el equilibrio del cuerpo, la mente y el espíritu.
Cuando hablamos de felicidad, para algunos, es algo que se debe alcanzar en algún momento y para otros, es un estado de vida que se manifiesta diariamente independientemente de las circunstancias.
Un punto importante es el hecho de que las personas se apegan a las condiciones materiales, como si solo después de conseguir algo material, como pagar la casa o el apartamento, o comprar un coche o ganar en la lotería, fuera a suceder la tan esperada felicidad.
El problema de este pensamiento es la idea de que la felicidad solo puede ser alcanzada al eliminar el sufrimiento. Pero justamente eliminar el dolor y los problemas no significa necesariamente ser más feliz.
Tenemos que entender que la felicidad es una decisión personal, no depende de las circunstancias, solo de nosotros mismos y de nuestra mirada hacia la vida. Las personas felices no viven en un paraíso y no viven sin problemas, sin embargo, decidieron enfocarse en los aspectos que les dan alegría y satisfacción, enfocarse en lo que tienen en el momento, ser agradecidos y no en lo que desearían tener.
Necesitamos enseñar a nuestra mente a controlar nuestros pensamientos y usarlos a nuestro favor, no siempre podemos cambiar las circunstancias externas pero podemos cambiar la forma en que las enfrentamos.
Necesitamos desarrollar el hábito de reservar de 10 a 20 minutos por la mañana o por la noche, para meditar, hacer una oración o pensar en cosas positivas, de esta forma nos preparamos para el resto del día.
Nuestras emociones influyen en todo el funcionamiento de nuestro organismo. Los problemas que enfrentamos en el día a día perjudican nuestra energía, este desarreglo energético acaba afectando algún lugar del organismo, iniciando el proceso de la enfermedad.
Dr. Thanguy Friço

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