Tras el anuncio de crecimiento del Producto Interno Bruto brasileño en medio de la guerra entre Rusia y Ucrania, el gobierno quiere mostrar que el país vive un buen momento para invertir. Sin embargo, el crecimiento de la economía en 2021 prácticamente devolvió las pérdidas ocurridas en el año anterior, con la actividad económica volviendo a los niveles previos a la pandemia. “El PIB brasileño creció 4,6% en 2021, tras la crisis con la pandemia y en este período fue mayor que todos los países que participan del grupo G-7, quedando atrás solo de Estados Unidos”, cuenta el asesor de inversiones y socio fundador de Pedra Azul Investimentos, Lélio Monteiro. "Aún así, es necesario tener cautela para analizar las perspectivas para 2022, que son de crecimiento cercano a cero".
Para el país, el número muestra que el retorno de las actividades económicas tras la dura fase de confinamiento hizo que la recuperación ocurriera, pero aún de forma bastante asimétrica. “El crecimiento de la economía se dio por cuenta de los servicios que tuvieron un aumento debido al avance de la vacunación”, explica el asesor. El sector agropecuario que siempre se destacó tuvo una caída del 0,2%. “El país enfrentó una crisis hídrica debido a un revés climático que el mundo enfrenta y aún el embargo de China a los bovinos”, relata Monteiro.
En este período Lélio añade que los inversores están atentos al escenario de guerra en Europa y esperan los próximos acontecimientos. “En un año que tras una mejora en los datos de la pandemia, tenemos que lidiar con una guerra que ya da señales de alterar la dinámica de la economía global, y aún el aumento de tasas de interés y la espera de paquetes económicos con señales electorales, hay cierta cautela en las perspectivas”, asegura Monteiro.

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