La vitamina D se ha destacado cada vez más como un nutriente fundamental en el tratamiento de enfermedades autoinmunes. Su deficiencia está frecuentemente asociada al desarrollo y agravamiento de estas condiciones, como afirma la nutricionista, especialista en enfermedades autoinmunes, Rayanne Pimentel.
Estudios científicos apuntan que la vitamina D desempeña un papel crucial en la modulación del sistema inmunológico, actuando en la regulación de las respuestas inflamatorias y en la prevención de reacciones autoinmunes descontroladas.
La deficiencia de vitamina D es común en pacientes con enfermedades autoinmunes como artritis reumatoide, lupus y esclerosis múltiple. “Lo ideal es que estas personas tengan niveles adecuados de vitamina D a través de la exposición solar regular y, cuando sea necesario, suplementación. La vitamina D ayuda a reducir la inflamación, mejorar la respuesta inmune y disminuir el riesgo de exacerbación de los síntomas”, explica Rayanne.

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